Mi historia

 Soy madre de un hijo maravilloso de 3 años y de un bebé al que no puedo tener conmigo desgraciadamente. 

Me quedé embarazada tras casarme con el hombre al que amo y con quien ya tenía a mi primer hijo. Durante el embarazo, tuve problemas con la tensión arterial uterina ya que estaba alta desde el principio. Lo extraño de esto es que eso era lo único que había mal. El resto era normal: mi tensión arterial, el tamaño del útero, placenta, el bebé se estaba desarrollando nomalmente... no entendían las ginecólogas el por qué esto era así. Así que, durante todo el embarazo me mantuvieron en alto riesgo, haciéndome mas revisiones de las normales pero poco más. 

Hasta que un día, la ginecóloga que me había estado tratando más, decidió que tenía que salir de alto riesgo ya que estaba en el tercer trimestre y todo estaba bien a excepción de la tensión arterial uterina. Así que estuvo unos 10 minutos buscando el punto más bajo en ambos lados (ya que se hace una media entre las mediciones de cada lado de la arteria uterina) hasta que lo encontró y pudo pasarme a riesgo medio... 

De esta forma, en vez de revisarme en unas pocas semanas, me revisaría pasado un mes y, en este caso, me vería una ginecóloga diferente. Transcurrido el mes, la ginecóloga que me atendió me indica que el percentil de mi hijo es mas bajo de lo que debería y no ha crecido apenas desde la última vez. Y decide citarme para dos semanas después en una doble cita con monitores y ecografía para ver como ha evolucionado desde entonces. 

Semana y media después, a falta de 10 días para salir de cuentas, acudo a mi matrona de cabecera para mi revisión habitual y me dice que no encuentra latido... Vamos corriendo a la consulta de mi médico de cabecera que tiene un ecógrafo y me indica que no hay constantes vitales, es decir, que mi hijo ha muerto. Así que llamo a mi marido, que estaba trabajando y me lleva al hospital rápidamente, aun con la esperanza de que todo sea un error, que mi hijo está bien, pero al llegar allí, solo pueden confirmar lo que ya nos habían dicho. Ese mismo día, el 9 de Abril de 2026, me inducen el parto y tengo a mi pequeño Alan a las 22.20 horas. 

Durante todo el proceso de parto, yo estuve en shock, así que no era consciente plenamente de toda la situación. Que te digan que tu hijo ha muerto y que tienes que tenerlo igualmente via parto... no es algo que sea facil de procesar. Así que recuerdo todo, pero como si lo estuviera viviendo otra persona, como si no fuera yo la que estaba pasandolo todo... De echo, se que me dolía muchísimo todo el proceso de parto, con sus contracciones y tal, pero no tengo ese recuerdo como tal... Por intentar explicarme, me acuerdo perfectamente de lo mal que lo pasé con mi primer hijo y aun "siento" el dolor en mi memoria como si fuera ayer. Sin embargo, con Alan no es así. Es como si hubiera visto esa película, pero grabada en primera persona. Recuerdo lo que pasó, pero no recuerdo el dolor y hay partes de ese tiempo que lo tengo borroso. Es lo que tiene el estado de shock. 

Recuerdo que fue un parto muy sencillo, salió en dos empujones. Tardó menos que la placenta y no tuve ningún desgarro, por lo que la recuperación fue mejor que con mi primer hijo. 

Pedí ver a mi bebé y pude tenerlo en mis brazos, besarle, abrazarle, acunarle... Se parecía mucho a su hermano.

Viéndolo en retrospectiva, estar en shock me ayudó muchísimo en ese momento, porque os aseguro que parir a tu bebé, sabiendo que está muerto y luego sostenerlo en tus brazos y pensar que eso no está bien, que así no deberían ser las cosas, es algo que te vuelve loca completamente y te destroza como nada más lo puede hacer. Pero aunque tuve esos pensamientos, en mi estado en ese momento, pude actuar con más calma y mantenerme mas o menos fuerte con mi pequeño en brazos. 

Después, todo el proceso de que se lo llevaran para la autopsia, estudio genético... la llamada de que todo estaba listo y nos devolvían a nuestro bebé para llevarlo al tanatorio... el tanatorio y salir con las cenizas en mis manos... lo recuerdo todo con mucha ansiedad, ya que sabía que tenia a mi hijo quién sabe donde y lo que le estaban haciendo y que no estaba conmigo, como debería de ser, llorando, haciendo gorgoritos... RESPIRANDO!! Y el dolor insoportable, entendiendo y asimilando todo lo que estaba ocurriendo. Eso es lo peor. 

Me dijeron que todo iba a ir pasando con el tiempo, que iría aprendiendo a sobre llevarlo, pero que necesito tiempo. Y de eso hace ya casi 4 meses y aunque hay días que son como un respiro dentro de un túnel larguísimo lleno de dolor, aun tengo muchos días de oscuridad, llantos y dolor indescriptible. 

Tal vez aprenda algún día a vivir con el dolor y pueda continuar mas fácil que ahora, pero en estos momentos, el dolor es tal que hay días en los que me cuesta hasta respirar y solo pienso en cuanto quiero que acabe este dolor que sé que nunca va a acabar.

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